Pedro Arrazabal - Perú

No tuvo éxito la primera vez, pero con lo que aprendió en los cursos tuvo éxito.

Foto de Pedro Junto a su Menu

Cuando apenas era un jovencito, Pedro, gracias a sus abuelos y especialmente a su madre, descubrió su pasión por la cocina, lo cual lo llevó a tener el deseo de estudiar. ''Terminé el colegio a los 15 años y me tomó 3 años estudiar la carrera en Lima. Cuando tenía 18 años, ya había terminado mis estudios en gastronomía' - nos comenta.

Su tiempo en el Ejercito

Pedro Antonio Arrazabal Torres vive en Huánuco, en la selva de Perú. Nos contó que, una vez que terminó de estudiar, tuvo que dejar por algún tiempo su pasión por la cocina por enlistarse en el Ejercito. “Termine mis estudios y mi papá me metió a la vida militar. Antiguamente el machismo era muy fuerte, por eso mi papá pensaba que aquel que cocinaba no era varón; así que mi papa, junta con mi cuñado, me metieron al ejército”.

Y es así coma Pedro llegó a ser Técnico de Tercera e Intendente del Ejército; sin embargo, después del conflicto con Ecuador, tuvo una prueba muy grande, la muerte de su hijo mayor. No podía dejar a mi esposa sola”. Pensó, e inmediatamente envió su carta de renuncia al Ejército.

El inicio de su carrera y las pruebas

“Tu estudiaste cocina, entonces, dedícate a eso - Esas palabras de su esposa fueron un gran apoyo moral para Pedro ya que, después de haber renunciado al Ejercito, tenía que buscar la forma de sustentar a su familia.

Su carrera y su talento como cocinero le abrió muchas puertas, tuvo la oportunidad de trabajar en el hotel Hilton en Caracas, Venezuela. Yo fui como primer cocinero a Caracas, fue un contrato, adquirí la experiencia necesaria y en menos de un mes me dieron el cargo de jefe de cocina en todo lo que era flameados y comida peruana”.

Cali, Quito, Guayaquil, Sao Paulo, La Paz, Buenos Aires y Santiago, fueron ciudades del extranjero donde Pedro dejó en alto el nombre de su país de origen. En Perú, trabajó en varias ciudades coma Trujillo, Chiclayo, Piura. En el centro del Perú trabajó en Lima, Huancayo, Ayacucho, Huancavelica y en el oriente trabajó en Huánuco, Tingo Maria, Pucallpa e Iquitos.

Foto de pedro cocinando

Tras toda esa trayectoria y tiempo de experiencia, Pedro decidió emprender y empezar su propio restaurante.

Lamentablemente, la mala gestión de su negocio hizo que haya diversos problemas: “No tenícontrol de las finanzas, cadvez que teuna ganancia, lo gastaba. Al inicio fue muy rentable, pero con el tiempo todo se gastaba, no tenípublicidad, ni separaba dinero de mis utilidades y menos me pagaba un sueldo. Yo pensaba que todo lo que ganaba era mío.”

Todos estos problemas llevaron a Pedro a tener cuadros de estrés que perjudicó su salud, y a raíz de eso, renunció a su negocio para dedicarse completamente al cuidado de su salud.

Conversión

En el ario 2014, Pedro y su familia conocieron la Iglesia y decidieron bautizarse. Primero se bautizaron él y su esposa y luego, por decisión propia, sus hijos siguieron el ejemplo de sus padres. Al poco tiempo, fue llamado como Maestro de Principios del Evangelio. 'Es un llamamiento bien delicado, pude empaparme del tema gracias a la ayuda de los misioneros.'

Meses después, se enteró que en la estaca Huánuco se iba a desarrollar el curso Cómo iniciar y hacer crecer mi negocio. Aprovechando la oportunidad, Pedro se inscribió en el curso, ya que tenía varias preguntas. Tuvo mucho apoyo de su facilitador.

“Todas las semanas yo me quedaba pensando y tenía muchas preguntas. El facilitador me explicaba, me ayudaba y me orientaba.'

Al terminar el curso, Pedro ya tenía el conocimiento, pero aún su salud era delicada, y por eso no podía abrir nuevamente su negocio. Estaba tan contento, recibía bastante apoyo de su familia y se dedicó completamente a magnificar su llamamiento.

Su camino al éxito

Tiempo después, la salud de Pedro fue mejorando, comenzó a recuperarse y se presentó la oportunidad de emprender nuevamente. El Señor puso mi negocio; soy autosuficiente y Él me ha bendecido.”

Para complementar sus conocimientos, Pedro se inscribió en el curso de Las finanzas personales.  Este curso me ayudó a ver mi economía personal, me ensenó a ajustarme ya gastar lo necesario, no en vanidades de la vida.”

A comparación con su primera experiencia gestionando su restaurante, ahora Pedro aprendió a anotar cada centavo de lo que gastaba. Ahora, al final del día hace un balance y administra mucho mejor el dinero. Ahora recibe un sueldo mensual por su trabajo y todo va mejorando para él.

Foto de Pedro haciendo la ensalada

lncluso Pedro ganó un testimonio valioso de un mandamiento: el diezmo. “Si no cumples con ese mandamiento, olvídate del negocio, olvídate del trabajo y no vas a tener ni siquiera para comer.”