Shirley Cruz de Dender

¿Qué es lo que debo aprender con todo lo que me está pasando?

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En septiembre de 2019 después de haberme realizado algunos estudios, fui diagnosticada con un tumor maligno en mi seno (cáncer de mama), la noticia fue aterradora para mí. Tuve muchos sentimientos de tristeza y miedo. Recuerdo que ese día con los resultados en mis manos lloré mucho, pensaba en mis hijos, mi esposo, mis padres y hermanos; pero también recuerdo muy bien que mi esposo me dijo que él estaba seguro que todo iba a estar bien, porque el Padre Celestial y su hijo Jesucristo siempre han estado a nuestro lado en cada momento de nuestras vidas, realmente eso me alivió mucho en ese momento tan duro de entender.

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Y es así que decidimos empezar el tratamiento; a fines del mes de octubre de 2019 fui operada para extirpar el tumor y retirar todos los ganglios de mi brazo derecho. Los dolores resultantes de esta cirugía fueron muy agobiantes, casi no podía dormir pero al cabo de 3 meses aproximadamente me sentía un poco recuperada, ahora tocaba la parte más debilitante que era la quimioterapia.

En febrero de 2020, después de muchos estudios, se me aplicó la primera quimioterapia, los efectos de los químicos en mi cuerpo fueron tan devastadores que tuve que ir de emergencia al hospital, porque los dolores eran insoportables. Recuerdo que lloraba y gritaba de dolor, debo confesar que hasta creí que iba a morir; por eso en ese momento hasta le pedía a mi Padre que ya no me dejara sufrir más y que mejor me permitiera irme a su lado, pero mi esposo me miraba y me decía que sabía que todo esto pasaría, y que recordara que ya faltaba menos. Luego orábamos y eso me ayudaba a sentir un poco de paz en esta tempestad, de esta primera quimio me recuperé a los 20 días, habiendo perdido 10 kilos y manteniendo una debilidad constante, ya que esto me había dejado secuelas fuertes en mi corazón, estómago, intestinos, cabeza y más órganos.

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Con nuestra salud y espíritus debilitados, estuvimos pendientes de ver los discursos de la Conferencia General de abril de 2020, los cuales recibimos con mucho amor, en especial el discurso  “Encontrar refugio contra las tormentas de la vida” del élder Ricardo Giménez de los Setenta, en este discurso el élder describía exactamente como me sentía, y algo que pude entender más claramente es que el sufrimiento siempre va a estar allí al momento de enfrentar alguna prueba, pero que depende de mí si esta prueba y dolor fortalecen mi fe o me destruyen. Hubo muchas veces que me pregunté ¿Qué es lo que debo aprender con todo lo que me está pasando? Y nuevamente este discurso me recordaba las palabras que dijo el profeta José Smith en la cárcel: “Hijo mío, paz a tu alma; tu adversidad y tus aflicciones no serán más que por un breve momento; y entonces, si lo sobrellevas bien; Dios te exaltará”.

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Desde entonces estás palabras han estado presentes en todo este tiempo, y han sido un bálsamo que me ha ayudado que mi fe crezca. Al día de hoy he realizado 4 quimioterapias, 20 sesiones de radioterapia, sigo sufriendo los dolores a consecuencia de este tratamiento pero jamás me he vuelto a sentir debilitada en mi fe y testimonio, porque sé que la expiación de Jesucristo es el ejemplo más perfecto de amor hacia nosotros, y que gracias a ese acto extraordinario mi familia y yo tenemos la oportunidad de volver a vivir con Dios.

Vivo agradecida de tener el evangelio en mi vida y sigo recuperándome con buen pronóstico de salud, he aprendido muchísimo en esta etapa de aflicción y por eso cada día vivo con esperanza y gratitud.

Testifico que realmente se puede encontrar refugio en el Salvador en tiempos de probación, que el plan de nuestro Creador es perfecto y que su evangelio nos refina y prepara para los postreros días, manteniendo su amor y misericordia en nosotros, y dejo todo esto con mucho amor, en el nombre de Jesucristo, amén.

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