Karen Santos

Todo fue muy rápido y estaba con el corazón roto

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Mi nombre es Karen Santos, cuando cumplí 12 fui a vivir con una tía que era miembro de la iglesia. Mi primer domingo allí me invitó a la capilla, yo había escuchado cosas feas sobre los “mormones” pero no tuve otra opción, fui y me gustó mucho, se sentía mucha paz. Todos hablaban de la conferencia general que venía, al parecer era algo muy importante. Al participar, escuchaba a los discursantes y me llamó la atención sus palabras suaves, pero a la vez tan firmes, nunca había escuchado hablar a personas con tanta convicción.

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Recuerdo bien las palabras del Elder Wilford W. Andersen titulado “La Roca de nuestro Redentor”. En la que un amigo con cáncer le contaba su experiencia divina al sentir una fuerte impresión del Espíritu Santo, en ese momento yo deseaba tener una experiencia así pero no sabía cómo. Eso me motivó a querer aprender más sobre la iglesia, los misioneros me visitaban y enseñaban. Luego de un tiempo recibí una respuesta, así que decidí bautizarme.

Luego de tomar esa decisión, recibí la noticia que debía mudarme a vivir con mi otra tía, todo fue muy rápido y estaba con mi corazón roto, pero al llegar me enteré que dos de sus hijos eran miembros. Así que esa misma noche los misioneros me visitaron y semanas después me bauticé. Decidí prepararme para servir una misión, llegué a servir en el Centro para Visitantes de México. Hablé con personas de todo el mundo y les invitaba a prepararse para la conferencia general.

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Era maravilloso escuchar cómo sentían que Dios sabía de sus vidas y sus circunstancias, ese sentimiento y testimonio puede tenerlo cualquiera que se preparare para escuchar a los que discursan en la Conferencia, quiénes son una herramienta que Dios usa para hablar a Sus hijos.

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